sábado, 17 de febrero de 2018

Todo lo que está bien en Black Panther (sin spoilers)


Es difícil enumerar todo lo que está bien en Black Panther en una lista finita, porque ABSOLUTAMENTE TODO está bien. Más difícil aun, sin spoilers. Pero, como alguien que no vio casi ninguna película de superhéroes y que AMÓ esta, considero que vale la pena el intento. Aquí voy:

1. REPRESENTACIÓN. Vamos por lo obvio. Es simplemente maravilloso ver a una minoría marginalizada representada en pantalla gigante con una mirada positiva; que todos podamos tener como ídolos y ejemplos a seguir a personajes no blancos.

2. TRAMA. Coherente y cautivante, incluye un conflicto complejo que combina dificultades en el entorno ficticio de Wakanda con las dificultades vividas por afrodescendientes en nuestro querido mundo real.

3. RESPETO. Si bien Wakanda es un país ficticio, se basa en varias culturas africanas y les rinde homenaje de una manera estudiada y cuidada. También resume muy bien la situación de la población afrodescendiente en EE.UU. Todo esto sin encerrar en estereotipos a los personajes.

4. ANTROPOLOGÍA. De manera breve pero eficiente, la película explica con precisión la cultura de Wakanda: leyendas, creencias, rituales, roles de los ciudadanos, costumbres, motivaciones, idioma, lenguaje corporal, vestimenta, etc. Atención con el ritual de coronación, porfa.

5. VESTUARIO. Si bien todo el trabajo de fotografía es brillante, lo que más me llamó la atención visualmente fue el impecable y bellísimo vestuario. Tanto los colores vivos de las prendas de los pobladores como los atuendos negros de T'Challa son una maravilla.

6. REPARTO. Tenemos nombres muy importantes acá y no los menciono para no olvidarme de ninguno, pero estuvieron geniales. Destaco el desempeño: absolutamente todos dieron vida y autenticidad a los personajes.

7. GIRL POWER. Si bien esta historia es un conflicto entre protagonistas masculinos, las mujeres se roban absolutamente todas las escenas por su inteligencia, destreza y valentía. Tanto que cada una es un punto de lo que esta película hizo bien. Mencionaré a mis favoritas:


8. NAKIA. Chica acomodada y amiga de la realeza con conciencia social. Habilidosa, inteligente y fuerte, es empática y capaz de dejar a un lado trivialidades con tal de ayudar a quien la necesite. Pero el nivel de badass de Nakia es poco en comparación con el de... 


9. OKOYE. La mejor y más fuerte guerrera que hayas visto. Fiel a su país y a sus tradiciones, también sabe cuándo rebelarse ante lo establecido cuando se trata de que prevalezca la justicia. Badass como ella sola, a su vez queda opacada por la más badass de todas...


10. SHURI. Científica, ingeniera, superdotada, intelectual. Desarrolla tecnología soñada. Que es la hermana del rey no nos interesa porque, desde su laboratorio y desde el campo de batalla, es la que verdaderamente manda en Wakanda y en nuestros corazones. Best princess ever.

Esto es lo que puedo decir por el momento. Puede que cuando vuelva a ver la película (porque la pienso volver a ver) me vengan más reflexiones. Tampoco puedo discutir demasiado sin spoilear, así que recomiendo que vayan a verla. Es una perfección de peli.


Esta reseña inició como hilo de Twitter y se puede ver la versión original aquí.

lunes, 27 de febrero de 2017

Inspiración asiática en el post-punk de los años 80

L'heritage du Flibustier, primera novela de la serie de Bob Morane, de Henri Vernes

¡El post-punk y el new wave! Dos géneros que van de la mano. Los años ochenta no habrían sido lo mismo sin ellos, y nosotros no seríamos lo que somos sin los queridos eighties.

¡Asia! Cuna y hogar de filosofía, historia y culturas milenarias; su influencia es probablemente inescapable. Tal vez por eso es que, tras prestar un poquito de atención, fue imposible no notar algunas referencias al continente asiático en varias bandas post-punk o new wave.

Mi idea inicial fue bastante politizada: intenté hacer una relación entre el colonialismo europeo y la inevitable fascinación del joven contracultura ochentero británico con las colonias que su gobierno tenía o había tenido. Me imaginaba una mirada crítica y de reproche ante el sometimiento de otros pueblos por parte de la avaricia imperialista -punto de vista que era compartido en general por una juventud incomprendida, que no creía en ningún gobierno, defraudada por numerosas reformas neoliberales que endurecieron las condiciones de vida para muchas familias-. Pero, escuchando un poco más, vi que en realidad la influencia asiática tiene muchas razones y muy variados aspectos.

Lo más probable es que se me escapen varias importantes referencias, pero haré mi mejor intento por dar una muestra de cómo, a pesar de tener en común el interés en Asia, cada banda lo manifiesta de manera diferente.

Mission of Burma


Aquí rompo un par de supuestos. Estos chicos ni son británicos ni tienen razones políticas detrás de su nombre. Formados en Boston, eligieron ese nombre porque el bajista Clint Conley vio esa frase en una placa y le pareció lo suficientemente oscura. Listo, nada más. ¡Gran decepción para mí!, porque, precisamente, "Burma" es un nombre con un inmenso peso. Antigua colonia británica en Asia, Birmania, tras su independencia en 1948, dio paso a una dictadura militar que en 1962 decidió darle al país el nombre oficial de Myanmar. La oposición política de ese país reclama que en ningún momento se consultó al pueblo vía referéndum para implementar este cambio, y por esta razón muchos estados y organismos internacionales optan por utilizar el nombre tradicional (Birmania) o bien por la diplomática doble salida "Birmania/Myanmar". Si bien no hay referencia alguna por parte de la banda a este conflicto, ya que algo que estaba de moda en muchas bandas de la época era adoptar símbolos políticos como elementos meramente estéticos (véase también: imagen comunista de Depeche Mode durante los 80), por lo menos en mí Mission of Burma despertó el interés por conocer el conflicto toponímico en la antigua colonia británica, lo cual agradezco.

The Cure - Japanese Whispers (1983)


Diría que yo no puedo dejar afuera a mi banda favorita de toda la vida, pero no: es ella la que se mete solita en todo. En el caso de The Cure, tenemos un álbum completo de referencia asiática... o no. Pese al claro nombre de "suspiros japoneses", la influencia melódica japonesa es muy sutil, si no nula. Recién en 1985 se podría decir que hubo una referencia fuerte y clara con "Kyoto Song", del álbum The Head On The Door. Y, ya que hablamos de álbumes... hay una pequeña polémica sobre si Japanese Whispers puede o no considerarse un álbum propiamente dicho dentro de la discografía de The Cure, o si es una mera compilación de singles. Artísticamente, es por completo diferente a lo que cualquiera que conoce a The Cure esperaría. Fue producido en un periodo de fuertes enfrentamientos dentro de la banda: el bajista Simon Gallup abandonó el grupo por una discusión con Robert Smith, mientras que la discográfica exigía a este último que volviera a hacer un éxito como el que fue "Boys Don't Cry". Todo este clima de tensión y peleas, por supuesto, estuvo acompañado de grandes volúmenes de drogas. The Cure quedó reducido a un dueto conformado por Smith y Lol Tolhurst, y Japanese Whispers terminó siendo un quiebre en su historia con un toque muy bailable y electrónico (como muestra, "The Walk"), totalmente opuesto a las joyas oscuras anteriores: Pornography (1982) y Faith (1981). En cuanto a implicancias políticas, cero. Si bien Smith nunca ha titubeado en apoyar a víctimas de situaciones de injusticia o en expresar su opinión sobre cuestiones políticas internacionales, esta faceta se ha notado casi exclusivamente en entrevistas, quedando así sus obras alejadas de sentar posturas políticas marcadas. De esta tendencia, Japanese Whispers no es la excepción.

Siouxsie and the Banshees - "Hong Kong Garden" (1978)


¡Oh, nuestra amada Siouxsie! Con este tema rompemos con el molde de quedarnos en los años 80 y vamos un poquito más atrás, cuando todo comenzaba. A finales de los 70, el post-punk aún no se diferenciaba del todo del punk, que influyó tan fuertemente en la actitud, los valores, la estética y -en un principio- la música de quienes después se abocarían más a lo emocional y a las atmósferas sombrías. Siouxsie Sioux ha hablado abiertamente en varias ocasiones de su adolescencia punk, y demuestra aún esa actitud irreverente que jamás perdió. "Hong Kong Garden" es un sencillo que no pertenece a ningún álbum, y fue el debut radial de Siouxsie and the Banshees. La canción cumple con todo: aparte del nombre y de la melodía de clara inspiración china, la letra es un grito contra la injusticia y la xenofobia. Resulta que Siouxsie iba seguido a un restaurante chino llamado "Hong Kong Garden", cuyos propietarios eran víctimas constantes de ataques racistas por parte de jóvenes skinheads nazis. Siouxsie, cuando podía, se metía en las peleas y trataba con sus amigos de ahuyentar a los vándalos. La canción es un homenaje a los trabajadores del restaurante.

Indochine - L'aventurier (1982)


Nos salimos nuevamente del Reino Unido para hacer esta importantísima mención francesa: Indochine. Tenemos guiños asiáticos desde el nombre de la banda. La Indochina Francesa es una región del sudeste asiático que fue colonizada por Francia durante parte de los siglos XIX y XX y que hoy está conformada por Vietnam, Camboya y Laos. El álbum L'aventurier, que más que post-punk se encuadra en el espectro bailable del new wave, está repleto de menciones a Asia. Como muestra, tomamos el hit homónimo. "L'aventurier" nos presenta la serie de novelas de aventuras del belga Henri Vernes que tiene como protagonista a Bob Morane. La portada de una de ellas ilustra el inicio del artículo. Si me permiten la mención, Bélgica, otro imperio colonialista europeo, es también cuna de las clásicas aventuras de Tintín, que se centraban casi siempre en sitios exóticos. Morane es un hábil exsoldado francés que, después de la Segunda Guerra Mundial, se vuelve explorador y reportero. Miembro de la Patrulla del Tiempo, controla que los viajeros del tiempo no alteren el curso de la historia. Su labor se ve constantemente amenazada por el villano principal, el señor Ming (conocido como "La sombra amarilla"), un mongol que intenta de manera violenta viajar en el tiempo para destruir la civilización occidental y reemplazarla por una más en armonía con la naturaleza. El fenómeno de Bob Morane trascendió las novelas y pasó a películas, series de televisión, cómics y videojuegos. Indochine permaneció como una banda reconocida dentro de Francia, aunque internacionalmente su single estrella sigue siendo "L'aventurier".

martes, 10 de enero de 2017

Recordando a David Bowie

David Bowie - Lazarus

Estas son las palabras que en ese momento no me salían. Tuvo que pasar un año para poder decir con relativa coherencia lo que entonces no pude. Llevo un año de incredulidad. Un año desde que se apagó la luz más brillante de todas.

Recuerdo que era muy temprano, poco después de las 5 de la mañana. Me enteré ni bien desperté. Por supuesto, no lo creí. Era una noticia falsa, una alucinación de mi somnolencia, seguro. Imposible. Pero pasaron las horas y más y más medios repetían la contundente noticia: nos dejó David Bowie.

No me quedó más remedio que asimilar la voz de la mayoría. Repetí también yo la noticia, como creyéndola, pero sin creerla realmente. Todavía no la creo. No puede morir alguien sin quien el mundo como lo conocemos no existiría. ¿Tanta influencia, esfumada para siempre? No, no, no. Por supuesto que no.

Tanta influencia, realmente: no hay uno solo de mis artistas favoritos, sea cual sea el género, que no haya sido inspirado por él, que no le deba el inmenso respeto que se merece, que no lo idolatre. Todos se deben a Bowie y yo, debida a ellos, me termino debiendo a él también, lógicamente.

Me llegaron a preguntar por esos días cómo es que podía afectarme tanto la partida de alguien que no era cercano a mí. ¡Sí que se equivocaron! He sufrido mucho menos por la muerte de personas a las que conocí en carne y hueso, sin duda, y no me parece algo de lo que tenga que avergonzarme. En la eterna incomprensión adolescente, en el solitario hermetismo de la juventud, esos artistas “lejanos a mí” estuvieron más cerca que mucha gente de mi alrededor y me hicieron sentir contenida, entendida, menos extraña. Lejanos, nada.

Y va por ahí tal vez el vacío que me dejó saber que nuestro Bowie, nuestra mayor imposibilidad, ya no estaría. Entre mis artistas favoritos, hay muchos otros antes que él, es verdad, pero todos de una manera u otra lo veneran. Su muerte fue el baldazo de agua fría que me hizo notar por primera vez en la vida una cuestión que había venido negando siempre: que, pese a todo, ellos también son humanos y, como tales, les llegará un día el momento de apagarse.

Pero Bowie no, él no, de él no me lo creo. Él no es mortal, ni siquiera es humano. Es un alienígena, una forma de vida distinta. ¿Cuáles eran las probabilidades de que un humano como él existiera? No las había. Su presencia en la Tierra fue un misterio inexplicable. Lo más probable es que haya vuelto a su planeta de origen.


Podría recordarlo con cualquier álbum de cualquier década de su discografía, porque todos han sido icónicos. Pero Blackstar, nada sabíamos nosotros, fue el colchón que él nos estaba preparando para que no nos fuera tan dura la caída. Descubrimos después, tarde ya, que esa obra imponente fue hecha con amor, pero en los dolores de la enfermedad. Con el video de “Lazarus”, nos avisó tres días antes de irse que, cual Lázaro, reviviría, que volvería tal vez como la estrella fugaz que fue. Porque me niego a aceptar que solo mi tristeza sea la que vuelve, intacta. Porque el fuego de esa estrella negra nos sigue dando calor. Por todo eso, aún no pienso creer que no está.

martes, 11 de octubre de 2016

Mi primer veggiversario


Hoy se cumple un año de la mejor decisión que pude haber tomado en la vida: dejar la carne. Fue un regalo de cumpleaños que me hice a mí misma y que cambió todo. Aprendí a cocinar un par de platos decentes, aprendí a ser más consciente del origen de mis alimentos, a cuestionarme ideas sobre la alimentación que tenía arraigadas como dogmas en la cabeza, a apreciar mucho más todo lo que como y la dedicación que lleva prepararlo. Aprendí a ser más considerada con otras especies y verlas como algo más que seres meramente utilitarios para la satisfacción de necesidades humanas.

Simultáneamente, y en relación con esto, vengo navegando una relación más sana y amable con mi cuerpo: tratando de aceptarlo y quererlo como es, de conocerlo, de cuidarlo y protegerlo, de verlo más como el recipiente que me contiene y menos como el defecto que tengo que corregir. Sé que no parece tener nada que ver, pero realmente nada de esto habría sido posible sin la profunda reflexión que comencé a hacer desde el momento en que decidí no volver a tocar la carne, porque empecé a cuestionar millones de cosas que antes aceptaba sin vueltas.

Así que esta fecha deja de ser el agujero negro de ansiedad por el paso del tiempo y vuelve a ser motivo de celebración, por una razón que va mucho más allá de mí. ¡Salud!

domingo, 4 de septiembre de 2016

Anécdotas: Mes 1


El mismo día en que cumplí siete años trabajando para una empresa del rubro financiero, renuncié. Fue mi primer y único trabajo, mi única experiencia en empresas, mi puerta a la realidad adulta una vez que terminé el colegio.

Por cosas de la vida, me surgió una oportunidad de trabajar en la docencia. Hice un reemplazo en un colegio donde enseñaba una amiga en segundo grado (niños de 7-8 años). Esta amiga presentó su renuncia y, como al colegio le gustó mi perfil, me terminaron llamando para ocupar su lugar. Me precisaban urgentemente porque no querían dejar al grupo sin docente. Lo pensé muchísimo, porque era irme por menos dinero (que no es que yo sea codiciosa ni nada, es que realmente no me cerraban los números), y al principio dije que no. Pero, ese mismo día, la idea me comió la cabeza toda la tarde y no pude sacármela de la mente. Finalmente, a la noche, confirmé que aceptaba.

Inevitable es emocionarse por dar un paso tan radical de salir del mundo financiero y dedicarse a enseñar. Por un lado, es maravilloso saber que estoy comenzando finalmente a hacer lo que me gusta. Por otro lado, es inevitable no sentir afecto y apego por el lugar donde trabajé tantos años, todo lo que aprendí, su cultura y su gente. Como fue todo muy repentino, acordé con la empresa que cumpliría mi preaviso por las tardes, de modo a dejar todo listo para que mi reemplazo pudiera asumir mis tareas. Lo único que puedo decir es que fue un mes agotador.

El viernes pasado fue mi último día de preaviso con la empresa. En el mes que pasó, acumulé muchísimas lecciones e historias raras. Es un momento donde no estoy dejando de aprender ni un segundo, y sé que es solo el comienzo de mucho más aprendizaje. Por el momento, por estar todavía frescas, quiero anotar algunas de las historias que pasaron por este cuerpo mío durante el último mes.


Los niños no son tan extraños
Por supuesto, fue mi primera experiencia con criaturas. Decir que estaba aterrada es poco. Tenía un pavor inconmensurable por todo. Miedo de que no me entendieran. Miedo de no entenderlos. Miedo de no poder poner los ojos encima de los 25 al mismo tiempo y que alguno se me escapara. Miedo de que se comportaran mal. Miedo de que alguno de sus padres se quejara de mí por algo. Miedo de que no me gustara el trabajo.

Para mí eran, al principio, seres extraterrestres a quienes no sabía cómo acercarme. Pero estaba exagerando mucho, como siempre exagero con todo. La verdad es que me sorprendieron gratamente. Son brillantes, muy estimulados y con muchas ganas de aprender. Fue cuestión de días para encariñarnos y formar un vínculo.


El ego infantil
Por el nivel de maduración en el que están a su edad, es muy normal que los niños actúen como si fueran el centro del universo. Esto no es con mala intención y no es consciente. Es como venimos programados al nacer: exigimos atención de los adultos y los adultos nos la dan en forma de comida, higiene, afecto y educación, porque la necesitamos para crecer y desarrollarnos.

Sabiendo esto, debo decir que un salón con 25 almas que comparten esta misma característica te puede dejar exhausta. Les cuesta mucho aguardar su turno, entender que no puedo hablar con varias personas al mismo tiempo, y les frustra cuando no les respondo de inmediato. Es un proceso que va a llevar mucho tiempo, pero están empezando a comprender. Lo que me reconforta de esto es que, si se acercan así a mí, es porque me tienen confianza y les hago sentir escuchados. Supongo que con la práctica voy a aprender a regular mejor los momentos sin agotar toda mi energía en el intento.


Soy verdaderamente apasionada
No debería ser novedad, por todas las estupideces que ya hice movida por la pasión, pero supongo que hacía un buen tiempo que no sentía pasión por algo. Si me dejan, puedo hasta ser ridícula. Me sorprendí mucho de verme a mí misma en una situación de tener ganas de hacer cosas “para niños” y que me guste.

Ya hice unas cuantas cosas que, si me hubieran preguntado un par de meses atrás, habría dicho que eran imposibles: ya me vestí de amarillo y canté canciones de hinchada en un evento deportivo, ya escribí un cuento infantil porque los cuentos que encontraba no tenían lo que yo necesitaba mostrar a mis alumnos, ya salté a la cuerda, ya conseguí una brújula porque me pareció que con ver un dibujito no les iba a servir de nada, ya me disfracé para leer cuentos.

Sobre este último punto, declaro que no pienso dejar de hacer eso nunca, tenga la edad que tenga mi público. Todo empezó con un cuento sobre una bruja. Como, por suerte, es un colegio donde me permiten expresar mi personalidad libremente -y mi personalidad incluye un gusto por las brujas- decidí amenizar un poco. Y fue genial. Ahora el sombrero de bruja es un compañero más de la clase y lo usa la persona que está en uso de la palabra cuando tenemos conversaciones grupales.


Favoritismo
Lo siento mucho. Yo sé que todos idealizamos al buen docente como un ser imparcial que trata a todos por igual. Y así es. Así debe ser. Pero ninguno está hecho de piedra. A veces, en un grupo, hay alumnos que te conquistan con su personalidad y su ingenio y que se ganan un lugar especial en tu corazón. Eso no quiere decir que los vayamos a tratar de forma especial, sino que, simplemente, nos llaman la atención.

Y por supuesto que yo voy a hacer un lugar especial en mi corazón para algunos. Pasión, ¿recuerdan? Bueno, desde el primer día me llamaron mucho la atención unos hermanos (una niña y un niño, mellizos, ambos alumnos míos), por todo: su forma tan correcta de hablar, su vocabulario tan amplio para su edad, sus modales, su cultura general, su buen carácter, sus hábitos de higiene y su alimentación saludable. Al principio no los elogié a ellos, sino a sus padres, porque era evidente el buen trabajo que estaban haciendo. Pero, pasados unos días, me fueron mostrando su personalidad y vi que, si bien hay un buen trabajo de los padres, ellos son seres autónomos. Debo decir que, con el tiempo, desarrollé cierto apego por la niña, protagonista de anécdotas como la siguiente:

Actualización: tiene siete años.



La brecha generacional a veces no existe
Una cosa que me parece maravillosa es que justo esto haya sucedido en pleno auge de Pokémon GO. Si bien la mayoría de mis alumnos no juegan, tienen o hermanos mayores o padres que sí. Y, por alguna razón, están todos muy entusiasmados con el asunto. Eso ayudó muchísimo a tener tema de conversación y me hizo estudiar un poco de las más recientes generaciones de Pokémon, de las que ya no sabía nada.

Un día, un alumno me muestra un juguetito de Pikachu y me pregunta si sabía cómo se llamaba. Hice un esfuerzo interestelar para no responderle: “Pikillo, ese nio es de MI época. Hace 15 años mínimo que quiero ser Profesora Pokémon. ¿Vos cuándo empezaste a jugar, ayer? HE? HE? EJÚPY”. Pero me contuve y fue un muy lindo momento de conexión y de intereses en común.

Con esto y con las películas de animación, se confirma que las cosas “infantiles” no nos dejan de gustar nunca y que solo las reprimimos por hipócritas. Este trabajo me da la oportunidad de no tener que reprimir estos gustos jamás y, encima, que me sea útil.


Espiritu pyrague
Esto sí es algo muy feo. Algo que me saca de quicio todos los días y no sé todavía cómo encarar. Los niños tienen un profundo espíritu pyrague. Adoran chismosearme todo lo que los demás estaban haciendo cuando yo no los estaba mirando. “Profe, Fulanito le dijo ‘fea’ a Menganita”, “Profe, Menganita le dijo a Fulanito que se calle”. Noté que ellos creen que, por ser soplones, son mejores alumnos y que yo les voy a agradecer. Y habrá, quizás, adultos que les hacen sentir eso, pero a mí me molesta demasiado.

Sobre esta situación, tengo dos metas:
1. Intentar que sean menos soplones porque creo que genera más resentimientos que soluciones reales a los problemas.
2. Hacer un estudio psicológico y antropológico de si esta actitud se debe a la edad o si es más bien fruto de la crianza en una cultura pyrague.


Mi imagen alterada
Una cosa que no me agrada tanto es la obligatoriedad del maquillaje. Ya saben que pienso que los lugares de trabajo deberían enfocarse más en la capacidad que en la pinta, y que, de hecho, la diversidad de aspectos físicos es muy buena para educarnos a todos en respeto y tolerancia.

Sin embargo, tampoco me molesta tanto como habría pensado que me molestaría. Supongo que es porque son menos horas de trabajo por día y eso me hace menos resentida. Estoy aprendiendo a hacer un cat eye no tan torcido y probando distintos tonos de labiales rosados y anaranjados (porque el rojo es mi color de salida nocturna, y soy un poco pesada con separar ciertos aspectos de mi personalidad que no quiero llevar al trabajo). Después de varios años de andar a cara lavada porque no hay tiempo, ahora me anda pareciendo no tan desagradable maquillarme.

En cuanto a los alumnos, no tienen en general problemas con mi aspecto, hasta que dibujan. Aparentemente, hay un detalle que les molesta: mi pelo corto. En todos los dibujos, siempre me hacen con cabello largo. Puede ser que no tengan práctica de dibujar damas de otra manera, pero también puede ser que me dibujen como ellos quieren verme. Sospecho de lo segundo porque en un par de ocasiones ya me preguntaron si llegué o no a tener alguna vez el pelo largo y por qué me lo corté.


Soy la de la izquierda


Soy la de la derecha



Mi legado es innegable
Sí, me toca enseñar todas las materias básicas del ciclo: Comunicación, Matemática, Guaraní, Vida Social y Medio Natural. Pero como soy una fiel hija de Letras, no puedo conmigo.

¿Que toca hablar de la decena de mil? Cuento. ¿Separación de residuos? Cuento. ¿Planos y mapas? Cuento. ¿Pronunciación de digramas? Cuento, pero en guaraní. Si algo van a hacer mucho conmigo, es leer.

Y ¿saben qué? No tienen ningún problema con eso porque son lo máximo. Les encanta leer, tanto a los que ya lo hacen fluidamente como los que tienen dificultades, porque saben que la manera de mejorar es practicando y porque ven que leer no es simplemente unir letras, sino que es una puerta para enterarse de las cosas. Si puedo hacer que conserven el gusto por la lectura, me doy por satisfecha.

Seguro habrá más anécdotas e impresiones, millones más. No sé si valdrá la pena anotar y compartir cada una de ellas, pero estas, las primeras, me parecen muy importantes y entrañables, así que aquí quedan.

martes, 29 de marzo de 2016

La oscuridad de las divas del pop (II)


Por supuesto que no todo acabó en ese post que buscaba justificar por qué yo, sombría y tenebrosa, tendría motivos para escuchar pop comercial. Los viejos hábitos nunca mueren, y tratar de verle lo deprimente a todo es uno de mis pasatiempos favoritos.

Resumiendo: suelo escuchar pop y suele tener connotaciones tétricas para mí. Y me encanta. En los últimos años, los éxitos que más me hirieron la cabeza por culpa del contexto lamentable que yo les di, fueron los siguientes:

Edward Maya & Vika Jigulina - Stereo Love

Ya sé, no es diva, no importa.

Creo que, a estas alturas, todos ya sabemos que el 2010 fue un año espantoso para mí. Este tema sonaba mucho. Siempre. En todas partes. Recuerdo especialmente que sonaba en la difunta línea 24 a la salida de la facultad, momento en que una siente exactamente cero ganas de vivir; o en la disco, donde por lo menos mil veces en una misma noche lo ponían. ¡Y yo lo detestaba! Lo odiaba, me daba rabia que sonara todo el tiempo y que fuera tan repetitivo. Me daba arcadas.

Ni siquiera sabía cómo se llamaba el tema, lo aprendí hace unas semanas porque, ahora que ya pasaron unos años, sonó en la radio una vez y lo busqué. Ya no lo odio tanto, tal vez sea nostalgia, aunque no sé qué nostalgia puedo sentir de ese tiempo tan miserable. Lo que no me canso de recalcar es que hubo un determinado momento en que esto sonaba SIEMPRE.

En aquel entonces, yo solía caminar bastante seguido de noche, sola y sin plata por el centro. Gran parte de ese año, muchas calles estuvieron cerradas por meses enteros para hacer «mejoras», por lo que yo tenía que caminar a zonas más desoladas para poder agarrar algún colectivo. ¿Hay algo más deprimente que andar de noche, sola, sin plata, por el centro de Asunción? No, no existe tal cosa. Y que esta haya sido la banda sonora de esas caminatas entre las ruinas, solamente me va a traer recuerdos dolorosos.



Usher - DJ Got Us Fallin' In Love

Tampoco es diva, ya sé. Tampoco importa.

En su momento, nunca llegué a escuchar este tema completo, por lo que no supe hasta muchísimo después que era otra víctima más del infame «ft. Pitbull». Solamente retuve el coro, y fue un hit más que pasó al olvido como si nada.

Hasta el 2013, otro año medio denso para mi vida. Me había mudado hacía poco, y contaba hasta los decimales de todo lo que compraba (y compraba solo si no podía evitarlo) porque tenía que apretarme el cinturón.

Para dicho menester, recurría mucho a una compañera de trabajo, que resultó ser también mi vecina. Íbamos y veníamos juntas en su auto todos los días, y fue ahí que aprendí a perder el miedo a los compañeros de trabajo (historia para otra ocasión, quizá).

Resulta que la música de auto de esta amiga era un quilombo. De todo, para todos los gustos. Entre su variada oferta musical, aparecía de vez en cuando esta canción. Fueron los últimos meses de trabajo a medio tiempo para ambas. Ahora, cada vez que suena, inevitablemente me pregunto cuándo fue la última vez que tuve una tarde libre, que dormí una siesta, que no me invadía el cansancio.


Tove Lo - Habits (Stay High)

Creo que tampoco cuenta como diva, pero déjenme decirles que hace décadas que Suecia viene ejecutando a la perfección su plan de dominar el mundo a través del pop.

También me enorgullece mencionar que, este tema no me identifica, ni representa, y que no retrata ningún episodio de mi vida.

Sé que ya estoy grandecita y que tengo que aceptar que toda esa alusión a las drogas y destrucción que hace el pop de hoy día (cosa que hace unas décadas solía hacer el rock, y que ahora quedarían como unos ridículos si lo hicieran) es una mentira que se hace para agradar a las masas fiesteras que consumen drogas estimulantes porque es la única forma de soportar más de un minuto de «punchi punchi» sin morir. Ya entendí.

Pese a todo esto, me fascina la historia de dolor de esta canción, aunque sea una farsa. Justamente, Queen Of The Clouds, el álbum de donde sale este tema, se divide en tres secciones, y la sección en la que está Habits es The Pain. El lamento por un amor que ya terminó, el no poder sacarse eso de la cabeza y que la única manera sea la autodestrucción, para distraer la mente... Es bastante deprimente, la verdad, y me parece una muestra excelente de cómo los hits bailables pueden, en el fondo, tener mucha miseria emocional.

lunes, 25 de enero de 2016

Conocer al Marqués de Sade


Las chicas dicen que «las novelas románticas de la adolescencia son inolvidables». Dicen que colaboran en la construcción del concepto de la pareja ideal, y, no lo dicen, pero asumo, brindan interesantes ideas acerca de cómo sería la sexualidad a una edad en la que la curiosidad sexual empieza a ocasionar todo tipo de preguntas.

Reemplacemos "románticas" por "eróticas". Así como los cuentos de princesas que leen cuando son niñas generan expectativas idealizadas sobre la pareja ideal un rico príncipe—; las novelas adolescentes añaden más pistas sobre el sujeto en cuestión —un rico príncipe, de torso musculoso y abdominales marcados—. 

No sé realmente qué novelas románticas para adolescentes existían o estaban de moda en mi adolescencia. Supe que, terminando yo mi adolescencia, pegó muy fuerte Crepúsculo en las chicas un par de años menores que yo, por ejemplo. Pero en mi caso fue un poquito más intenso. Yo decidí ir al grano: cuando tuve curiosidad sexual, leí al Marqués de Sade. ¿Para qué conformarme con trailers si podía ver la película?

Y no sabía en lo que me estaba metiendo, en especial porque no tenía ninguna guía ni nadie a quien consultar sobre su experiencia con el Marqués antes de leerlo. Era ingenua y muy ignorante de los fundamentos teóricos del autor (pasaron diez años y sigo siendo ambas cosas), pero me tiré de cabeza igual. Y no me arrepiento.

La "novela romántica" que más me ha marcado posiblemente haya sido La filosofía en el tocador. Es la obra que, a mi parecer, resume fielmente la línea que sigue el Marqués de Sade en toda su obra, la más explícita (con Jusitne como fuerte competidora) y la que más abiertamente ataca al pensamiento conservador y clerical que tanto le agobiaba.

Con esta novela reforcé ideas progresistas y antirreligiosas que ya venían rondando mi mente hacía tiempo. Aprendí a fundamentar mejor mis pensamientos "rebeldes" y "chocantes" (a una edad en la que uno se regocija siendo, o pareciendo, lo más rebelde y chocante que pueda). Particularmente me ayudó a ser feliz en mi recientemente descubiertos ateísmo y bisexualidad, y me hizo ver que no le debía a nadie disculpas por ser como era. Ríanse lo que quieran, pero es uno de los pilares de mi autoestima adolescente.

El inconveniente fue que, por ingenua, terminé creyéndole todo. Me tragué muy literalmente todo el cuento de que el placer individual vale el sufrimiento ajeno. Vivía sin miedo de causar daño a nadie y creyendo que, cuando yo sufría, es porque mi inferioridad lo permitió y por eso lo merecía.

Afortunadamente, maduré y abandoné esa forma de pensar rápidamente, y me quedan los recuerdos de reafirmación adolescente que me dejó el haber leído estos textos rebeldes. Si cualquier chica adolescente me preguntara, yo le recomendaría plenamente que lea también al Marqués de Sade. Eso sí, no como yo, sino con alguien que las guíe y que les muestre que no hay que creer todo lo que una lee, y mucho menos durante la adolescencia, cuando es muy fácil creer todo aquello que te diga que el resto del mundo no existe.